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Salud mental en el trabajo: ¿Por qué es tan importante?

El trabajo es una parte fundamental de nuestra vida. Y no solo porque nos provea de ingresos, sino también porque nos ayuda a lograr nuestras metas personales y a establecer relaciones sociales.

Sin embargo, todos los trabajos, incluso aquellos más vocacionales y en las mejores condiciones, tienen fecha de entregas estresantes, expectativas de desempeño y otras responsabilidades que pueden causar presión.

Posiblemente, este es uno de los motivos por los que muchos problemas de salud mental están directa o indirectamente relacionados con el entorno laboral: aproximadamente un 36 % de los empleados sufre estrés y las cifras en este sentido aumentan de manera constante.

Principales problemas de salud mental en el trabajo

Despidos, reestructuraciones, cambios de gerencia, malas relaciones con compañeros, sentirse tratado injustamente por un supervisor,… Todos estos factores pueden aumentar la ansiedad respecto a la seguridad y el bienestar en el trabajo, y repercutir directamente en nuestra salud.

El estrés por un periodo de tiempo prolongado afecta drásticamente a la salud física, y puede relacionarse con problemas para dormir, mala alimentación y sedentarismo, tres malos hábitos que desencadenan problemas de obesidad, hipertensión o colesterol.

La sensación de tener una compensación baja o trabajar largas jornadas sin descanso también puede acelerar el comienzo de una enfermedad cardiovascular, mientras que una sensación de extenuación y cansancio emocional puede llevar a una depresión.

Desde un punto de vista empresarial, las enfermedades mentales afectan directamente a los costos y el clima organizacional de las compañías, y se vinculan al aumento del absentismo y de la rotación laboral, siendo también responsables de la reducción de la productividad y de un aumento de los gastos relacionados con la salud.

Desde un punto de vista clínico, la mala salud mental de los trabajadores puede causar, como ya hemos dicho, estrés, ansiedad o depresión, cuadros que pueden manifestarse como desmotivación, abandono de la carrera profesional, malas relaciones familiares y personales, conflictos laborales o dificultades de rendimiento o de concentración.

En algunos casos, los problemas de salud mental en el trabajo también se asocian al consumo abusivo y/o la dependencia del alcohol y de otras drogas, algo que tiene un elevado coste por pérdida de productividad y siniestralidad laboral.

Basta decir que según el Plan Nacional sobre Drogas, la sobrecarga de trabajo y los conflictos laborales aumentan hasta un 27,5% el riesgo de abuso de alcohol.

La importancia de cuidar la salud mental en el trabajo

La OMS define la salud mental como “un estado de bienestar en el que la persona realiza sus competencias y es capaz de hacer frente al estrés habitual de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”.

Por lo tanto, se trata de un aspecto íntimamente relacionado con nuestro bienestar.

La salud mental está condicionada por factores sociales, psicológicos y biológicos, y puede desencadenar problemas de salud muy graves.

Cuidar la salud mental en el trabajo es muy importante. Algunas de las acciones que las empresas pueden poner en marcha al respecto son:

Enviar encuestas para analizar el estado de ánimo de sus trabajadores.
Definir los objetivos y las expectativas de sus empleados para que estos tengan claro qué es lo que se espera de ellos, cómo conseguirlo y qué métricas se utilizarán para medir sus resultados.
Valorar el crecimiento y desarrollo de cada trabajador/a para comprobar su rendimiento y detectar posibles problemas de salud mental.
Definir los límites entre el horario laboral y personal, especialmente en casos de teletrabajo.
Planificar pausas «activas». Es decir, programar descansos que permitan a los empleados desconectar realizando clases de cocina, debates, yoga, mindfulness, etc.
Garantizar un entorno agradable y seguro, en buenas condiciones de higiene, con luz natural, y que cuente con el equipamiento y el mobiliario necesario para realizar el trabajo.
Favorecer las conductas positivas. Los departamentos de salud y recursos humanos de las organizaciones deben promover la empatía o la asertividad. Los talleres, las charlas o los eventos Team Building también ayudan a reforzar estas conductas positivas.
Promover hábitos saludables. Las empresas deben hacer un esfuerzo por promover la práctica de deporte o el consumo de alimentos sanos. La posibilidad de hacer deporte en gimnasios cerca del lugar de trabajo con descuentos de la empresa es una buena alternativa.
Normalizar el cuidado de la salud mental. Es fundamental que las organizaciones ayuden a sus empleados a informarse y concienciarse sobre la importancia de cuidar su salud mental. En este sentido, deben fomentar la comunicación y la cultura del feedback para que sus trabajadores se sientan seguros al compartir sus preocupaciones, inquietudes, sobrecargas laborales, exceso de responsabilidades, etc.

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